PROS Y CONTRAS DE VENDER ROPA ONLINE.

Ya ha pasado bastante tiempo desde el nacimiento de las primeras ecommerce de ropa online, por ello con las cifras de venta y hábitos de consumo en la mano, se puede hacer un breve análisis de los pros y contras con los que cuentan las plataformas de venta.

Aunque todo apunta a que, de aquí a unos años, vender por este medio sea el único modo de ser competitivo en el mercado, es conveniente conocer qué tiene de bueno y qué tiene de malo vender por internet.

COSAS BUENAS DEL ECOMMERCE

  • Accesibilidad. Todo lo que quieras encontrar, lo tiene internet. Sólo tienes que buscar y comprar, sin necesidad de salir de casa.
  • Las etiquetas de productos arrojan las ideas principales sobre características de los artículos, ayudándote a decidir entre dos o más articulos e incluso entre dos o más tiendas online.
  • Tiempo. Comprar por internet mejora el tiempo de espera de los usuarios, quienes prefieren comprar por estos canales ahorrando tiempo que pueden emplear en otros quehaceres. Comprar y esperar a que te llegue el producto a casa, no hay más.
  • Horarios de compra. Con internet no existen los horarios de compra, ni los “vuelvo en 5 minutos”: los negocios están abiertos 24 horas los 7 días de la semana. Incluso la atención al cliente suele ser continua.
  • Mantener una ecommerce a precio fijo. Abrir una tienda y mantenerla supone una tarifa prácticamente fija, por eso, hacer caja y saber qué necesitas ganar para cubrir gastos es mucho más fácil. De este modo se ayuda al empresario a hacer números. De esta manera los beneficios no harán otra cosa más que crecer, sin necesidad de invertir en locales, empleados e instalaciones a medida que crecen las ventas. Además, con una tienda de ropa online, no es necesario contar con stock, sino que se puede, incluso comprar a medida que necesitas los artículos.

 

COSAS MALAS DEL ECOMMERCE

  • Privacidad y seguridad. Puede que este sea el principal problema de las tiendas de ropa online: la desconfianza que genera tener que dejar tus datos en una red desconocida. Por otra parte, adecuar la ecommerce a las exigencias de la legislación de protección de datos, no siempre es tarea fácil.
  • A pesar de que los ecommerce cada vez son más completos, los consumidores no pueden tener a priori un conocimiento exacto de cómo son los productos. Para ello, deben esperar a que el producto les llegue a casa, lo que provoca, finalmente, que la transacción no se realice por miedo a los riesgos que pueden asumirse.
  • Costes ocultos. Los sobrecostes hacen que los clientes piensen que finalmente comprar de manera online no merezca la pena: se ahorra en la compra del producto pero se gasta mucho en envíos y devoluciones.
  • Retrasos en los envíos. Al cliente no le interesa saber que su paquete no llegó en el momento previsto por circunstancias adversas ( como condiciones climáticas adversas o fallos de logística involuntarios ), solo quiere que el producto le llegue cuando lo necesita.
    Existen circunstancias que no pueden ser previstas por el dueño de la ecommerce, sino que dependen de la compañía de paquetería, siendo únicamente, el primero, la cara visible del negocio.